Rozan las 7 de la tarde y parto de casa dispuesto a estudiar un poco y a saludar a viejos amigos. Nada más pasar la puerta una hostia de calor me golpea con fuera. Hace tanto calor que -literalmente- aplasta mis neuronas. En este estado, lamentable, de pura insolación primaveral, veo un hombre mayor. Un hombre apoyado en un muro. Parece estar esperando a alguien. ¿Quizá a su novia? ¿Quizá a su hijo? ¿Quizá contaba los coches que pasaban por la calle? No amigos, estaba haciendo algo mucho más noble. Ocultaba el culo de su mujer mientras meaba en la puerta de la urbanización de al lado. ¡Y qué meada! Parece que la mujer tenía una verdadera urgencia médica. Debería llevarla el marido al hospital a que le cosiesen la vegiga.
En este punto, con mis neuronas a punto de explotar, decidí manipular mi ipod y sintonizar música que no me hiciera pensar mucho...
Please don't stop the music! |
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